ESTUDIO PARA LA CREACIÓN DE NUEVOS EMPLEOS A TRAVÉS DEL ANÁLISIS DEL ENVEJECIMIENTO Y EL ABSENTISMO LABORAL
Estudio CEEIS Objetivos y Resultados del ESTUDIO
A través de esta investigación de carácter social y laboral se pretende analizar de manera conjunta dos fenómenos clave que afectan al mercado laboral actual en los CEEIS, el envejecimiento de la población activa junto con el absentismo laboral.
El estudio se circunscribe a la Comunidad Autónoma de Castilla la Mancha.

METODOLOGÍA
El proceso metodológico de esta investigación combina varias técnicas de trabajo:
- Análisis documental de fuentes de información secundarias.
- Encuesta a personas trabajadoras de los CEEIS de la Comunidad Autónoma de Castilla la Mancha (FEACEM).
- Análisis de los procesos de baja de las personas trabajadoras en los últimos dos años.
- Grupos de discusión con responsables de recursos humanos y prevención de los CEEIS.
EXTRACTO DE RESULTADOS DE LA ENCUESTA SOBRE LA SITUACIÓN LABORAL
Muestra obtenida
La muestra final obtenida es de 213 personas cuya caracterización principal es la siguiente:

Hombres

Mujeres
Edad
- Menor de 35 años 10,3%
- De 35 a 44 años 15%
- De 45 a 54 años 41,3%
- 55 o más años 33,3%
Tipo de discapacidad
- Física 62,4%
- Psicosocial/ Mental/ Psíquica 23,5%
- Intelectual 16,4%
- Sensorial 11,3%
- Orgánica 5,6%
- Parálisis cerebral 0,0%
Porcentaje de discapacidad
- Entre 33 y 44% 59,2%
- Entre 45 y 64% 21,1%
- Entre 65 y 74% 17,4%
- 75% o más 2,3%
Estado de salud y percepción del envejecimiento
La primera cuestión afectada por el proceso de envejecimiento es el estado de salud.
Un 36,6% define su estado de salud, en estos meses, como normal (el término medio de la escala presentada). El 38,0% considera que está bien o muy bien. En cambio, el 23,9% de las personas trabajadoras que han realizado la encuesta considera que su estado de salud es malo o muy malo.
Además, si se compara el estado actual de salud con respecto a hace unos años, el 49,3% ha señalado que su salud es peor que antes, mientras que un 33,3% indica que éste se mantiene igual. Se trata de una percepción muy ligada a la edad, ya que a medida que la persona encuestada tiene más edad, también se señala en mayor proporción que su estado de salud es peor que antes.
Esta situación tiene repercusiones en la salud física y emocional de las personas trabajadoras.
En concreto, estas son algunas repercusiones del envejecimiento y el peor estado de salud que han señalado las personas encuestadas:
Salud física
- Aumento de dolores musculares o articulares: 60,1%. Siendo un cambio más señalado en los grupos de edad a partir de 45 años.
- Mayor fatiga o agotamiento: 35,7%
- Cambios en la movilidad o flexibilidad: 38,5%. Siendo un cambio más señalado en los grupos de edad a partir de 45 años.
Estas consecuencias físicas y emocionales derivadas del proceso de envejecimiento se ven acentuadas por la discapacidad. El 46,0% de personas encuestadas consideran que su discapacidad influye en su envejecimiento. Esta influencia se percibe en cuestiones como mayor deterioro físico, más fatiga, más dolores o más soledad y sentimientos de ansiedad y preocupación.
Trabajo, envejecimiento y bienestar
A nivel global, las personas encuestadas llevan más de 22 años trabajados. Como es lógico, se trata de una antigüedad creciente con la edad, alcanzando los 30 años (de media) trabajados en las personas de 55 o más años.
Dentro de una escala de 1 a 5, en término medio, el grado de satisfacción con su trabajo es de 4,09 puntos, lo que denota una elevada satisfacción media.
En comparación con hace unos años, el 36,6% mantiene su grado de satisfacción, el 36,2% lo ha aumentado mientras que el 23,5% se considera menos satisfecho con su trabajo que antes.
Un 30,0% indica que en los últimos meses ha encontrado algún obstáculo o dificultad a la hora de realizar su trabajo. Este porcentaje se incrementa con la edad, alcanzando el 38,0% entre los mayores de 55 años.
Las principales dificultades señaladas son el cansancio o fatiga antes de terminar la jornada junto con la pérdida de destreza en el desarrollo de tareas.
Así, un 17,4% afirma que el envejecimiento afecta mucho a su capacidad de realizar sus tareas laborales; es decir, les cuesta trabajar más con la edad. Esta percepción la comparte el 25,4% de personas de 55 o más años.
Un 40,4% considera que le afecta algo, pero que sigue siendo capaz de trabajar adecuadamente.
Se comparte esta misma opinión en el grupo de discusión:
En el tema de la discapacidad intelectual, lo que hemos notado sobre todo nosotros, es que a partir de la edad de 50 años, más o menos entre 45 y 50, se empieza a notar cierto deterioro cognitivo en nuestra gente, vale, a la hora de empezar a asimilar por ciertas órdenes que antes nos costaba menos, a lo mejor a la hora de implementar, pues una tarea o a la hora de explicar cómo era una formación […] Entonces les cuesta más el tener ciertas tareas y les cuesta más también a nivel personal y emocional.
Con respecto a eso, una cosa que sí que estamos viendo mucho en las intervenciones es que, además, tanto con discapacidad intelectual, por salud mental o por o por física, cuando hay un envejecimiento, al final también se aumenta la irritabilidad, cuando hay deterioro cognitivo, porque hay situaciones que lo comprenden de la misma manera. […] Y luego, con respecto a nivel físico, los dolores aumentan. Cuando hay más dolor, también más hay más irritabilidad. Entonces baja producción, bien porque les cuesta más asumir tareas que antes tenían más adquiridas y al final también si se dan cuenta se frustran un poquito más e intervenir es más difícil.
El correcto desempeño laboral también puede verse afectado además de por la discapacidad y el envejecimiento, por otras enfermedades o condiciones de salud. Así lo confirma un 37,1% de personas encuestadas. Esta afirmación es mínima entre los menores de 35 años (4,5%) pero más frecuente entre los mayores de 55 años (43,7%).
La adaptación del puesto de trabajo a medida que se cumplen años, para poder continuar trabajando de una manera eficiente es una opinión manifestada por el 23,5% de personas. Un 39,0% indican que tal vez debería realizarse tal adaptación, si la salud empeora con el tiempo.
Este proyecto ha sido financiado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha
y el Servicio Público de Empleo Estatal
